La Cabrera, Sierra Norte

Dificultad BajaAptas para NiñosSenderismo

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Ficha técnica

TIPO DE ITINERARIO Lineal
SEÑALIZACIÓN Sin señalizar
DIFICULTAD
Media
DISTANCIA APROXIMADA
4,5 Km. (Ida)
DURACIÓN APROXIMADA
1 h. y 50 min.
DESNIVEL
65 m
ÉPOCA ACONSEJADA
Evitar el verano y los días calurosos.

 

Perfil 23

Acceso al punto de inicio: Por la A-1 hasta la salida 57. Al pueblo se accede por la Avda. de La Cabrera, por la que hay que continuar hasta llegar a Villa San Roque.

La Dehesa de Roblellano es una pequeña ladera cubierta por cantos berruecos que se extiende a los pies de la Sierra de La Cabrera y cuyos valores naturales y paisajísticos han perdurado a lo largo del tiempo. Desde ella se observan a la perfección las formaciones graníticas que abundan en la sierra, imponentes macizos redondeados que se alzan entre el colorido tapiz vegetal formado por jaras pringosas (Cistus ladanifer), melojos (Quercus pyrenaica), encinas (Quercus ilex) y enebros comunes (Juniperus communis). Es habitual avistar distintas aves sobrevolando estas formaciones montañosas, como lo hace el inmenso buitre leonado (Gyps fulvus), una de las especies más voluminosas de Europa. También son muy habituales los ejemplares de milano real (Milvus milvus), azor común (Accipiter gentilis), codorniz común (Coturnix coturnix), herrerillo común (Parus caeruleus), zorzal real (Turdus pilaris), carbonero común (Parus major) y bisbita campestre (Anthus campestris). En primavera y otoño, las lluvias forman pequeñas lagunas en las que se concentran gran cantidad de seres vivos. Además, es común cruzarse con conejos, liebres y lagartijas colilargas.

Antes de iniciar el paseo, los visitantes pueden aprovechar para entrar en el Centro de Innovación Turística Villa San Roque (Avda. de La Cabrera, 36), lugar que da a conocer la oferta turística de la comarca y que facilita información sobre la zona a quienes lo soliciten. Además, cuenta con una sala de exposiciones y jardín botánico que muestra las especies autóctonas de la zona ordenadas por ecosistemas y otras ornamentales y hortícolas que se dan en la sierra madrileña.

Para salir del pueblo, diríjase a la rotonda que hay a la izquierda y continúe por la calle de Roblehorno. Poco después, la vía asfaltada desemboca en un camino en el que está prohibido el paso de vehículos sin autorización. Se trata de una pista sinuosa que dibuja numerosas curvas y que no debe abandonar hasta que,1,710 km después, surge a la izquierda la Cañada Real de Extremadura –tal y como indica una señal–, la vía pecuaria más representativa del municipio de La Cabrera, que lo atraviesa de norte a sur entre las dehesas que los vecinos llevan utilizando desde antaño para alimentar al ganado. La ruta continúa primero por la cañada y luego en paralelo a ella, por un camino perfectamente marcada y en ocasiones cubierta por lanchares graníticos. Tras andar 2,445 km, desemboca, junto a las naves de unas canteras, en una pista más amplia. Esta zona de la Sierra Norte madrileña es conocida por la calidad de sus piedras. Por tanto, no es de extrañar que, antiguamente, muchos de sus habitantes se dedicasen a la cantería. En la actualidad, siguen en funcionamiento grandes canteras como ésta. Es el momento de dar la vuelta, deshacer lo andado y regresar al pueblo.

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