Navalagamella, Sierra Oeste.

Dificultad BajaInviernoAptas para NiñosSenderismoFormato Circular

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Ficha técnica

TIPO DE ITINERARIO Circular
SEÑALIZACIÓN Parcialmente señalizada
DIFICULTAD
Media
DISTANCIA APROXIMADA
10.300 m
DURACIÓN APROXIMADA
2 h. y 30 min.
DESNIVEL
260 m
ÉPOCA ACONSEJADA
Época seca.

 

Perfil 08

Acceso al punto de inicio: Por la M-40 hasta la salida 41 para coger la M-503 en dirección a Villanueva de la Cañada. Se toma la M-600 y, posteriormente, la M-510 dirección Navalagamella. En la entrada del pueblo está la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Estrella.

La ruta arranca en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Estrella –Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid y levantada entre finales del siglo XV y mediados del XVI– y atraviesa el pueblo para tomar una amplia pista de tierra que le llevará por la Cañada Real Leonesa –de gran importancia para la trashumancia peninsular– entre los magníficos y extensos encinares (Quercus ilex) del suroeste de la región. En Navalagamella hay, incluso, un ejemplar declarado Árbol Singular por la Comunidad de Madrid por su curioso porte en forma de seta y su copa de más de 12 m de diámetro. En estos encinares habitan diversas aves típicas de los bosques mediterráneos, principalmente rapaces como el águila imperial ibérica (Aquila adalberti), el buitre negro (Aegypius monachus) o el búho real (Bubo bubo), especies seriamente amenazadas. Por este motivo, se incluyó a Navalagamella en la Zona de Especial Protección para las Aves de los Encinares de los ríos Alberche y Cofio.

Así se alcanza el río Perales, afluente del Alberche, que discurre a lo largo de aproximadamente 35 km por el extremo suroccidental de Madrid. Su caudal, que depende principalmente de las precipitaciones, presenta un fuerte estiaje, llegando incluso a secarse en verano en algunos de sus tramos. Sin embargo, desde el punto de vista medioambiental, es uno de los ríos mejor conservados de la región.

Hay que adentrarse en un bosque de variada vegetación de ribera, siguiendo el curso del Perales, para encontrar los antiguos molinos que se asientan sobre una de sus hoces. Los antiguos molinos de cubo –tipo de molino hidráulico representativo de la zona– formaban parte de una importante industria que buscaba la energía del agua para moler cereales y producir harina. El agua se interceptaba mediante una presa y se conducía hasta el molino a través de un canal o caz. Después caía por un cubo de presión, generalmente realizado en sillería, donde un mecanismo de rotación recibía el impulso del agua y lo transmitía a la muela superior. Como el río sólo adquiría suficiente caudal con las crecidas del invierno y la primavera, el molinero trabajaba la mitad del año. Finalmente, se retorna al inicio por la umbrosa vaguada del arroyo de Hondillo.

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